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martes, 18 de agosto de 2009

Elefantes

Y esperé impaciente, nos dijiste alarmada
sólo los que creen verán el rostro femenino
de la creación inestable
entre la mirada de amantes y fanáticos
la desesperación de creer en un Dios clandestino.

Fue antes de media noche
angustiada y ansiosa explicabas porque no podías venir conmigo
yo montado en elefantes adornados
tu cabalgando la indiferencia del dolor escondido
de una soledad entre besos cortos
e intranquilos

Calla, me dijiste
espérame y saldré
seguiré tu capricho y tus amores
contemplaré la sangre que fluye
entre generaciones
e infinito

Yo montado en la cima del elefante
admirado lo creado y aún así
en algo inmenso e incomprensible
el poder de la bestia creada
y que quería que montaras
para no vagar solo en la deriva

Soy egoísta, comprendo mis culpas
y aún así te extraño
porque esta bestia enorme, poderosa y torpe que cabalgo
es una fuerza que no puedo controlar
la idolatro y sobre ella estoy solo
entre ideas, sueños y esperando
desde el vacío de mis palabras
y el reto de mis ilusiones

Yo pensando en mis estrellas
un príncipe arrogante que te invita
a subir en este elefante de ideas
en manejar los deseos y quemarlos
llamando con el humo y diciendo
aquí arden un par de corazones

Esa imagen, mía e inventada
grande, adornada y disparatada
quizás es una bestia hermosa e impactante
y comprendes que debe ser admirada
desde la lejanía como un sueño al siguiente día

Es mi elefante y su fuerza
sus miedos y los golpes con que se enfrenta
es la pena, prefiere no ser tocado
y que se agacha a tus pies por curioso
juguetón, deseoso
y en el fondo, algo grande
con miedo
indefenso y poderoso

Duele ser el agresor
que tiemblen los labios y no entiendan
aún existo y soy longevo
porque he mantenido mi vida eterna
en los ojos que me desean entender
como quien admira a un niño silencioso
que extiende la mano para tocarte

Un niño curioso
los niños no son de nadie
y miran al universo intranquilos, expectantes
encima de un elefante de confianza y sinceridad
inocente

Y no me tengas miedo, por ser el montruo
yo sólo soy un muchacho de colores
todos me temen por llevar en mis ojos
el demonio del amor

Mateo 18: 10 “Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los 
cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.”