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jueves, 24 de marzo de 2011

Yo, madre


Y empecé buscando excusas
cuando mis movimientos empezaron a retroceder
al pasado al que le huía,
es verdad mi melancolía
debo admitir que nunca hubo la necesidad
de detenerme
ya que sigue siendo dulce
lo creado por las abejas de la duda.
Este tiempo, estuvo de mi lado
abrazándome, rodeándome
recuerdos,
dejen de llamarme inocente
me paro en este abismo y aún en sus orillas
veo un paisaje, no ha cambiado nada
sigue enorme:
Se llenó con ese viento de vida
mi vientre
pasó inadvertido toda tormenta, tenía tus ojos en los míos
y te canté desde nuestro pentagrama
brincaste en cada una de mis notas
antes solas y vacías.
Ánimo, me gritaste al oído
fuiste un sueño, me transformaste
no tienes tamaño ni significado
aunque muy valioso
pero te adoro
y te busco.
Andas en mi cabeza, en todas partes
creo que te imaginé
y eres un engaño o
no
te conseguí y ahora te llevaré para siempre.
Entonces memoria, confiesa,
ante este abismo de ansiedad
dime su nombre y te contesto
la vida regalada que intriga e invita
aún ciego y te busca.
Dime criatura, que serás, cuando te encuentre y te vigile
te cuide, cuando me preguntes si te quiero
sólo ve el color de mis mejillas
es la sangre que corre por tu pecho
nuestro corazón unido en hilo.
Me enamoras cuando te mueves y me duele
me vuelvo suave e impotente
ante tus brazos inquietos
te imagino, no has salido,
dime imaginación
¿son sólo sueños o me darás lo que necesita toda esta poesía?
Estaré a tu lado aunque invisible,
esperanza del futuro enorme
entre tantas notas que bailé y compuse
ya el amor existe, ya no se que decirte.
Mirando al horizonte de pasiones agitadas,
me sientes y te siento
mi pequeña niña
te di
a luz desde mi pecho
y por fin te siento.