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domingo, 10 de abril de 2011

Eres tú y no mis ojos

Es tu entorno y no mis ojos
que me ha mostrado tu belleza
son palabras sin imagen
que ahora relaciono a ella.
Porque eres tú y cuando estás
que conmueven las que,

entre todas

podrán representarte.

Dime ahora y entonces
en que consiste mi debilidad
en tu ausencia
o en todo lo que será siempre verdad.

¿Es acaso mi insistencia al caer,
de siempre volver a ver

dudando

lo que es cierto y bien sabido?


Entonces caigo en repetir
alabando,
siempre estarás no hay sino que sentirte.

Y del amor, que siempre hablo
sólo con palabras curiosas
que junto con lo obvio
sigo esperando y entonces siempre será la conclusión de que todo lo bello lleva escrito tu nombre.

Disculpa, sí, soy torpe
confundo lo bonito por lo curioso
cual niño que observa la flor
y tontamente habla de ella.

Es por eso que tu aroma

tu color y suavidad
siempre estarán
distantes a todo lo que suponga.


Ya estos no son ruegos
ni discusiones, ni introspecciones
conozco mucho al poeta y no a la flor
la he visto y no he creado
nada que sea de su nombre.

Será entonces que sostenga,
al inspirarme más de cerca,
cuando la verdad y la palabra
se hagan más dignas
de lo que mi mente dispone.