Eres siempre tú

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 Otra noche oscura, en un busca de un refugio, te siento, pero tú a mi no, te llamo, pero ya no me respondes. ¿Acaso no me recuerdas? Soy yo, tu Amor, te busco en esta noche, te llamo, pero ya no me respondes. No me acompaña la soledad soy como un niño  que por alguna razón disfruta jugar solo Pero llegaste y de repente quiero  todo a tu lado como si descubriera la luz  a un moderno Prometeo Por favor recuérdame  porqué debo seguir insistiendo  en no solo hallarte  sino lograr el sueño de amarte ¿Es tu dulzura lo que siente mi paladar o es el aroma de tu cuerpo  que hipnotiza con su dulzura?  Me encontrarás siempre  con preguntas pero tú eres siempre  la respuesta 

Eres tú y no mis ojos

Es tu entorno y no mis ojos
que me ha mostrado tu belleza
son palabras sin imagen
que ahora relaciono a ella.

 Porque eres tú
y cuando estás
que conmueven las que,

entre todas

podrán representarte.

Dime ahora y entonces
¿en que consiste mi debilidad?
en tu ausencia
o en todo lo que será siempre verdad.

¿Es acaso mi insistencia al caer,
de siempre volver a ver

dudando

lo que es cierto y bien sabido?

Entonces caigo en repetir
alabando: 
siempre estarás,
                                
no hay sino que sentirte.

Y del amor, que siempre hablo
sólo con palabras curiosas
que junto con lo obvio
sigo esperando
y entonces
siempre será la conclusión
de que todo lo bello
lleva escrito tu nombre.

Disculpa, sí, soy torpe
confundo lo bonito por lo curioso
cual niño que observa la flor
y tontamente habla de ella.

Es por eso que tu aroma
tu color y suavidad
siempre estarán
distantes a todo lo que suponga.

Ya estos no son ruegos
ni discusiones, ni introspecciones
conozco mucho al poeta y no a la flor
la he visto y no he creado
nada que sea de su nombre.

Será entonces que sostenga,
al inspirarme más de cerca,
cuando la verdad y la palabra
se hagan más dignas
de lo que mi mente dispone.


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